lunes, 27 de diciembre de 2010

La carretera, McCarthy

La carretera, McCarthy


El libro que finalmente decidí leer para este trabajo, motivada por las recomendaciones insistentes  de un par de amigos, fue La carretera. Sí es cierto que me costó decidirme ya que había varios libros en la lista que me interesaban y que confío en que acabaré leyendo un día u otro,  y con más ganas tras la sesión de clase en la que hablamos de ellos.

En este libro, McCarthy  cuenta la historia de un padre y su hijo que emprenden un camino en busca de la costa. Este viaje es una continua lucha por sobrevivir, en el que tienen que superar todas las adversidades que se le presentan durante el día y la noche. En este camino, “la carretera” es un paisaje oscuro, desolador y solitario en el que apenas hay vida humana y comida. 

El libro nos hace plantearnos, entre otras muchas cosas, la idea de futuro. En esta historia el padre y el niño ya no tienen visión de futuro o al menos esperanzas en él, es como si el fin del mundo hubiera llegado y la sociedad hubiera dejado de existir,  y a partir de ese momento sólo hubiese oscuridad, tristeza y desolación. Y lo más importante,  todos los hombres son un enemigo para el propio hombre.

Y ahora nos preguntamos, ¿cuál es el futuro que depara a nuestra sociedad?
Estamos ante la sociedad del consumo, la sociedad del derroche, vivimos en un mundo capitalista que sólo busca producir más y más para sacar beneficio y que no tiene en cuenta ninguna de las múltiples consecuencias negativas que esto tiene para nosotros…
Vivimos en un mundo en el que unos pocos elegidos toman las decisiones por todos los demás y la mayoría de las veces sin que estos sean conscientes de qué forma influyen en sus decisiones.
¿Realmente gozamos de libertad? ¿Qué futuro nos deparará las decisiones y el afán de riqueza de estos pocos al resto de la sociedad?

Todo el libro y sobre el último párrafo nos hace reflexionar continuamente  sobre todo esto.

“Una vez hubo truchas en los arroyos de la montaña. Podías verlas en la corriente ambarina allí donde los bordes blancos de sus aletas se agitaban suavemente en el agua. Olían a musgo en las manos. Se retorcían, bruñidas y musculosas. En sus lomos había dibujos vermiformes que eran mapas del mundo en su devenir. Mapas y laberintos. De una cosa que no tenía vuelta atrás. Ni posibilidad de arreglo. En las profundas cañadas donde vivían todo era más viejo que el hombre y murmuraba misterio.”

De Epicuro a Lucrecio

De Epicuro a Lucrecio


 El primer día de clase de S.E.M, el profesor leyó un fragmento de la obra de Epicuro, fragmento que yo ya había leído y que me hizo de nuevo recordar la grandeza del filósofo. Tras caer en mis manos posteriormente los poemas de Lucrecio, me animé a escribir las siguientes lineas:

Escribió Epicuro:  « […] hay que tener presente que hablamos de lo “incorpóreo” según el uso más frecuente del término, como aquello que puede ser pensado por sí mismo. Pero no es posible pensar por sí mismo nada incorpóreo, a no ser el vacío, y el vacío no puede ni realizar ni sufrir nada, sino tan sólo transmitir el movimiento. De modo que quienes afirman que el alma es incorpórea no saben lo que dicen, puesto que, si así fuera, no podría actuar ni padecer, y en cambio está claro que ambos accidentes son propios del alma.»

            Debemos enmarcar el presente fragmento perteneciente a la “Carta a Heródoto” en su concepción del mundo, de la naturaleza, como un compuesto de átomos y vacío; de cuyo planteamiento se deriva su  completa filosofía. Es decir, partiendo de una comprensión materialista de la naturaleza, Epicuro desarrolló de forma lógica toda una filosofía que explica, de forma coherente, fenómenos como el de la muerte que, tenidos bajo la superstición, pueden conducir a una vida infeliz y temerosa.
Por tanto, sólo por medio de la filosofía, del pensamiento y la investigación de la naturaleza, el ser humano puede ser libre y vivir sin miedo, felizmente.
            Dicho lo cual procedo a desarrollar esa concepción epicúrea de la naturaleza y a considerar de acuerdo a ella el alma humana tal y como el fragmento recoge.
Efectivamente, debemos partir de la precomprensión de que el universo es infinito (“Pues todo lo que tiene un límite, tiene un extremo, y este extremo lo es también respecto de otra cosa. […] el todo es infinito tanto por el número de cuerpos como por la extensión del vacío)[1]. Es decir, el universo existe y es ilimitado, por tanto, se compone de cuerpos de los que los que nos da testimonio la sensación y que tienen donde existir y moverse por la existencia de espacio, de vacío. Por tanto, el vacío es, existe.  (Podemos observar que esta idea aparece por primera vez en la concepción atomista de Demócrito de Abdera ).
Pensemos ahora en que efectivamente existe diversidad de cuerpos, ¿cuál es la causa?, ¿por qué podemos dar razón de ellos?
Cada cuerpo es una composición determinada de átomos y vacío, es decir, la existencia de cosas singulares se debe a la manera en que guardan distinta proporción de átomos y vacío unas de otras. Y en la medida en que esta proporción existe y es tal,  es una estructura, una razón determinada, podemos conocerla.
Ahora bien, si esa proporción cambia, es decir, se traspasa el límite de la forma esencial, podemos decir, que de acuerdo a lo expuesto anteriormente, se trata de otro compuesto, de otro cuerpo  con distinta proporción de átomos y vacío.
De modo que, nos encontramos con una serie de leyes que se derivan del rigor lógico con que Epicuro concibe al universo: todo es átomos y vacío, y el vacío es el lugar donde existen los átomos y donde pueden moverse (“no existe un comienzo de este movimiento: los átomos y el vacío son eternos”).
Podemos introducir ahora una primera conclusión: el ser humano se compone de cuerpo y alma, y el alma necesariamente es de carácter corpóreo, en la medida en que de no ser así y tal y como recoge el fragmento, habría de ser vacío; y como hemos explicado, el vacío es solamente donde tienen lugar los átomos y gracias al cual éstos pueden moverse. De tal forma que, el alma es corpórea aunque se diferencie del cuerpo en tanto que tiene distinta composición de átomos y vacío.  
A lo que podemos añadir una necesaria relación, esta es,  “separado del alma, el cuerpo no experimenta sensaciones, ya que por sí mismo no posee esta capacidad, pero las proporciona a algo que se ha formado conjuntamente con él, es decir, al alma”; por consiguiente, cuerpo y alma que integran el ser humano son cuerpos necesariamente, pero distintos, con distinta proporción de átomos y vacío; pero, para poder percibir las sensaciones cada uno tiene distintas propiedades, y dado que esas sensaciones sólo pueden percibirse por la recepción del movimiento, el alma requiere del cuerpo que las recibe y el cuerpo requiere del alma.
Así, que  afirmar que el alma es de carácter incorpóreo es afirmar que el alma es vacío y que por tanto es ausencia de átomos y  únicamente el espacio dónde éstos se mueven y por tanto  no cabe la sensación.
Comprendida esta conclusión necesaria podemos introducir el siguiente fragmento de la “Carta a Meneceo”: “Acostúmbrate a pensar que la muerte para nosotros no es nada, porque todo el bien y todo el mal residen en las sensaciones, y precisamente la muerte consiste en estar privado de sensación. [...] El peor de los males, la muerte, no significa nada para nosotros, porque mientras vivimos no existe y cuando está presente nosotros no existimos”.
Por tanto, si para sentir dolor el cuerpo precisa del alma y el alma del cuerpo, y en la muerte desaparece esta relación; resulta absurdo vivir con miedo a la muerte. Vivir con miedo determina una conducta sumisa y esclava; por el contrario, el conocimiento por medio de la investigación de la naturaleza, nos permite comprender la determinación esencial del hombre y con él, la muerte.
Cabe realizar ahora una segunda conclusión: efectivamente el miedo y la servidumbre están causadas por la ignorancia, por la incomprensión de la naturaleza y por el desconcierto del hombre ante  los fenómenos que naturalmente (de acuerdo a leyes) tienen lugar en el universo. De modo que, la filosofía, el conocimiento de aquello que nos atormenta, proporciona tranquilidad, y es la condición de posibilidad de la felicidad. Son por tanto el conocimiento y la filosofía una medicina para el alma.
El pensamiento de Epicuro será referencia para posteriores filósofos e investigadores; entre los cuales destaca la obra poética de Lucrecio (99 - 55 a.C ), del cual a continuación, y a modo de conclusión final, cito un fragmento del poema titulado  “de rerum natura”: [2]

“(…) ¿Por ventura
No oís el grito de la naturaleza,
Que alejando del cuerpo los dolores.
De grata sensación el alma cerca,
Librándola de miedo y de cuidado?.





[1] Edición utilizada en las citas:   obras (5ª ed.) de Epicuro, tecnos 2005.

[2] De la naturaleza de las cosas: poema en seis cantos, de Lucrecio. Trad. del Abate José Marchena, Biblioteca clásica, Lib. de Hernando y Compañía- Madrid 1897
         

“La única revolución es intentar mejorar uno mismo esperando que los demás también lo hagan” (Georges Brassens).

“La única revolución es intentar mejorar uno mismo esperando que los demás también lo hagan” (Georges Brassens).

Comentario del contenido social de una canción
(Sistema Económico Mundial).

Tracy Chapman, mujer, negra y homosexual, tan solo la falta, sin ánimo de ofender, ser judía para tener todos los alicientes para ser discriminada completamente por su persona; discriminada por una sociedad que, lejos de ahondar en la superficie de las cosas, se conforma con la sencillez de las etiquetas para categorizar las complejidades que constituyen las realidades.

Tracy Chapman nace en 1964 en Cleveland, capital de uno de los condados más importantes del Estado de Ohio (Estados Unidos). Aunque nace en uno de los Estados del Norte, nace en una época en que el que el color de piel sigue siendo un elemento de discriminación institucional. Cabe señalar la transcendencia de los Panteras Negra (1966/70) en la lucha por la conquista de los derechos civiles de los negros en un país hecho de inmigrantes y, sobre todo, levantado primero por la mano esclava y, luego, como la gran mayoría de los países, por la mano de los obreros que se ven expuestos a unaneoesclavitud, bajo la cual se ven obligados a aceptar duras condiciones de trabajo, para recibir por él un salario que apenas les da para subsistir, para sobrevivir, y no para vivir dignamente.
El color de piel era considerado motivo de discriminación institucional, hasta el extremo de que por ley los negros tenían que dejar los sitios preferentes, o ceder el suyo, a los blancos en los espacios públicos. Ahora el racismo no institucional implica que negros, hispanos, asiáticos… tengan peores oportunidades de prosperidad, pues se les cierra las puertas a puestos de trabajo, a plazas de educación… por sus rasgos étnicos.
A esta discriminación, en el caso de Chapman hay que sumarle su sexo y sexualidad.
Pero nace y crece en un momento en el que la moral puritana discriminante se ve trastocada por el boom del movimiento de contracultura hippie, que se caracteriza por el desprejuicio racial y sexual, por el consumo de drogas que permitan descubrir horizontes que la sociedad puritana estanca lastra, por el fortalecimiento de lazos comunitarios ante la moral individual imperante. Este boom termina siendo socavado por el Estado y difuminado por las dinámicas del Mercado, pero sus vestigios residuales en el inconsciente social han permitido un mundo (en lo institucional) algo menos racista, machista y homófogo.

Así, Tracy Chapman desde muy temprana edad (11 años) tuvo la oportunidad de ser aceptada en la organización orientada a reclutar niños de descendencia afroamericana con aptitudes para destacar en diferentes campos, por lo que entró a estudiar en la Wooster Scholl y posteriormente en la Tufs University de Medford (Massachusetts).
Mientras estudia la carrera de Antropología en dicha universidad empieza a tocar en las calles de Harvard Square y en discotecas y bares de la zona. Tarda poco tiempo en atraer el interés de la industria discográfica, y su primer álbum, Tracy Chapman (1988),  vende más de 10 millones de copias; con él gana tres premios Grammy, incluyendo el de mejor Artista Revelación. Este éxito la da una gran reputación, lo que la ha permitido participar en varios de los conciertos más legendarios de la historia del rock, entre ellos la gira pro Derechos Humanos de Amnistía Internacional, el Freedomfest de Londres en homenaje a Nelson Mandella, el concierto del 30 aniversario de Bob Dylan y la legendaria gira de Lilith. Hace poco participó con los Beastie Boys en el Festival por la libertad del Tíbet en Chicago, y en el Festival "One Love" de tributo a Bob Marley en Jamaica.


Chapman junto a otra mujer, Suzanne Vega, han cultivado la palabra folk en el mundo del pop durante la década de 1980. Ella irrumpe quieta con una guitarra acústica cantando "Fast car", "Talkin’ bout a revolution" y "Across the lines" en 1988, y dieciséis años después sigue dedicada a ello, entre la tradición afroamericana que está viva en su voz y la raíz blanca de la guitarra folk con que se acompaña para cantar.
Vamos a escuchar mi canción favorita:

TALKIN' BOUT A REVOLUTION

Don't you know
They're talkin' bout a revolution
It sounds like a whisper
Don't you know
They're talkin' about a revolution
It sounds like a whisper
While they're standing in the welfare lines
Crying at the doorsteps of those armies of salvation
Wasting time in the unemployment lines
Sitting around waiting for a promotion

Poor people gonna rise up
And get their share
Poor people gonna rise up
And take what's theirs

Don't you know
You better run, run, run...
Oh I said you better
Run, run, run...

Finally the tables are starting to turn
Talkin' bout a revolution.....

HABLANDO DE UNA REVOLUCIÓN.

¿Sabes qué?,
están hablando sobre una revolución.
Suena como un susurro
¿Sabes qué?,
están hablando sobre una revolución.
Suena como un susurro.
Mientras permanecen sobre el bienestar llorando por la llegada de los ejércitos de salvación,
y desperdiciando el tiempo en la cola del paro sentados
 esperando una posibilidad de mejora.

Pero los pobres se levantarán
y tomarán lo que les corresponde.
Pero los pobres se levantarán,
y tomarán lo que les pertenece

¿Sabes qué?,
lo mejor que puedes hacer es correr, correr, correr…
Sí, he dicho que debes
correr, correr, correr…

Por fin la situación está empezando a cambiar.
Hablando sobre una revolución...

Sus canciones, dentro de lo placenteras que son, son difíciles de escuchar, no por la música, sino por unas letras que cuentan la verdad sin ningún escrúpulo: habla de los parados, del incierto futuro de la gente joven, del racismo, de los problemas de pareja, de las miserias del mundo... Y todo ello lo hace de un modo sutil, con canciones melódicas y suaves, y palabras contenidas pero rotundas. Tal vez sus canciones valga más por lo que no dicen que por lo que dicen (que no es poco).
Tracy Chapman es la única cantautora negra que ha conseguido llegar al número uno de Reino Unido y Estados Unidos. Es todo un ejemplo de superación, de fortalecimiento ante la adversidad, de creer en uno mismo… Es todo un ejemplo de vida. Nunca ha tenido miedo de decir lo que piensa y sus canciones tienen una relevancia social crucial, haciendo ver las cosas de un modo revolucionario en sus formas tan gentiles.

PIRAMIDE DE MASLOW "MOTIVACIÓN Y NECESIDADES"

PIRAMIDE DE MASLOW "MOTIVACIÓN Y NECESIDADES"


Independientemente de que comparto totalmente lo que refleja la pirámide de Maslow, quería compartirla con vosotros, este video tan original en su forma de presentar las ideas principales de la pirámide, con imagenes y una dinámica muy diferente a la típica teórica de Maslow.


Simplemente me encanta este video y su presentación de lo que en él reproduce.

¿Deflación?, sí gracias

¿Deflación?, sí gracias

El autor explica cuáles son los riesgos de la deflación y defiende la caída de los precios desde el punto de vista del decrecimiento económico.

JM RIVADENEYRA / Desazkundea [Decrecimiento de Euskal Herria]
Lunes 20 de diciembre de 2010.  Número 139  Número 140
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Ilustración: Le Corbeau.
La deflación es la pesadilla de los economistas. Es uno de los fenómenos que pueden aparecer durante las crisis de sobreproducción, como la actual: al haber más oferta que demanda, los precios en lugar de subir (inflación), bajan. El problema es que la deflación induce a reducir el consumo, ya que sale más barato retrasar las compras. Y el consumo es la gasolina de la economía capitalista: si no hay consumo, hay que reducir la producción y todos pierden: las empresas reducen sus ventas, las inversiones y su plantilla (y, a menudo, sus beneficios), los Estados su recaudación, y los trabajadores acaban en el paro.

Si en una crisis se llega a producir deflación, se entra en una espiral de destrucción del tejido productivo y ahondamiento de la crisis de la que es muy difícil salir. Es lo que le ocurrió a Japón en los ‘90 en lo que se conoce como la “década perdida”. De esa experiencia no ha salido ninguna fórmula para combatir esta situación. De ahí el pánico a la deflación. Todo este análisis está hecho asumiendo que la única forma de mantener sana la economía es creciendo.

Pero si dejamos de lado el dogma del crecimiento económico, la valoración que se hace de la deflación es muy distinta. Si en lugar de asumir que el objetivo del sistema es maximizar la producción, partimos de que su objetivo es satisfacer las necesidades de la población, todo cambia. Desde esa perspectiva, la deflación se ve como un mecanismo corrector de la sobreproducción al racionalizar el consumo, ya que, en un escenario de deflación, el consumidor tiende a ajustar su consumo a lo necesario.

Y si se consume menos, también se producirá menos, llevando al sistema productivo a su dimensión adecuada. Pero la banca y sus gobiernos no lo ven así, y en lugar de redimensionar el sistema económico, se le quiere devolver a la sobreproducción que ha desembocado en cataclismo.

Por tanto, la deflación en sí no es mala, sino todo lo contrario. Pero, ¿cómo evitar el aumento del paro en una economía en recesión? La respuesta es evidente: repartiendo el trabajo. Los avances técnicos hacen que se necesite mucho menos trabajo que hace décadas para producir lo necesario para satisfacer las necesidades de la población, pero seguimos trabajando las mismas horas diarias que hace casi cien años. ¿Para qué? Para mantener el crecimiento, aunque hace tiempo que éste no sea necesario ni deseable en el mundo occidental. No es necesario, porque producimos más de lo que necesitamos. Y no es deseable porque es materialmente insostenible en un planeta que tiene sus recursos limitados, y porque condena a la población a repartir su vida entre el trabajo para producir y el consumo para sostener esa producción, sin dejar tiempo para un ocio dedicado a las relaciones familiares y sociales, las actividades culturales, lúdicas, etc. Hay que aplicar la técnica no para producir más, sino para hacerlo mejor, en menos tiempo y sin destruir empleo.

Otro aspecto que aterra a los detractores de la deflación es la pérdida de valor de los bienes acumulados, cuyo precio desciende con el tiempo. Pero no hay tal pérdida si el valor que damos a las cosas es su valor de uso y no su valor de mercado. Para entender esto, un buen ejemplo es el de la vivienda.

A quien la compra para vivir en ella, le da igual el valor de mercado que pueda alcanzar su vivienda, puesto que necesitándola para vivir no la va a vender. Y si la vende, el dinero que ingrese será equivalente al que se gaste en comprar otra. Sólo hay pérdida de valor para el especulador que compra una vivienda con la única intención de volver a venderla más tarde y obtener con ello un beneficio, y no para vivir en ella. Uno de los grandes vicios de este sistema es haber convertido absolutamente todo, incluso los bienes de primera necesidad, en mercancía. Sobre esa deformación la deflación tiene un efecto purgante: expulsa del sistema económico los elementos especuladores y no productivos, pues éstos dejan de tener el aliciente de comprar y acumular bienes para revenderlos cuando los precios hayan subido lo suficiente, dado que los precios, en lugar de subir, bajan.

En definitiva, la deflación es una bendición para la economía, un mecanismo de ajuste que redimensiona el sistema productivo y el consumo ajustándolos a los niveles necesarios, y que castiga al sector improductivo de la economía que son los especuladores, encabezados por la banca. Estos ajustes son muy necesarios cuando llevamos décadas aumentado irracional e insosteniblemente el consumo en los países ricos para poder seguir alimentando el crecimiento.

Si no entendemos así la deflación y no reaccionamos en sintonía, reduciendo la producción y el consumo y repartiendo el trabajo, lo vamos a pasar todos muy mal. El edificio económico que hemos habitado en el último siglo se derrumba. Ante ello tenemos dos opciones: intentar el imposible de apuntalarlo insistiendo en las fórmulas de siempre o desmontarlo ordenadamente, apostando por el decrecimiento. De momento, los gobiernos han optado por lo primero, y los cascotes ya están cayendo sobre nuestras cabezas.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Felices fiestas y un gran año para todos y todas

Es mi deseo profundo. Os llevo en mi pensamiento y corazón y es difícil hasta cubrir los espacios del aula con otras actividades .... aunque tengo mucha cosa por hacer, pero no es lo mismo. Me gustaría agradeceros el esfuerzo que estáis realizando, y la cercanía que estoy viviendo con muchos de vosotr@s. En cualquier caso, felicitaros nuevamente y desearos lo mejor para los próximos años que, en vuestra vida, serán muy importantes, aunque realmente todos lo son.

Un abrazo de vuestro profesor

Roberto Carballo

Os regalo la parte intermedia del Romeo y Julieta de Prokofiev, en una interpretación joven:

http://www.youtube.com/watch?v=grfhZz2g4mY&feature=related

¿Qué he aprendido?

¿Qué he aprendido?

Aprender es una de las actividades que más satisfacción proporciona. En efecto, cuando consigo conformar en la cabeza un esquema mental acerca de algo que desconocía, tengo la sensación de haberme quitado un gran peso de encima: el peso de la ignorancia.

Pienso que es mejor empezar por el aprendizaje más profundo, por lo de “no empezar la casa por el tejado”. Para ello, me gustaría compartir una palabra africana, más conocida por ser el nombre de una herramienta informática que por su significado original: ubuntu. Dicha palabra, en zulú viene a significar algo parecido a que “una persona es una persona a causa de las demás”. Este es uno de los aprendizajes que se encuentran en la base de lo aprendido en el curso: todo está interrelacionado y es, además, complementario e interdependiente. Para precisar más: algo “es” no sólo por serlo “en sí” (en términos filosóficos), sino que algo “es” en virtud de que hay otra cosa que lo define. Así, por ejemplo, un país rico no sería rico solamente en virtud de sus recursos, sus trabajadores, su idiosincrasia, etc: un país rico es rico porque hay otro país que es pobre, y viceversa (una puntualización: el “porque” citado no se refiere a una “elección racional”, no vaya a ser que alguien entienda que digo que un país es pobre porque “elige” ser pobre). En resumen, el aprendizaje más profundo que he adquirido (más por ver su aplicación práctica que por desconocimiento) ha sido la interrelación de todo con todo. Y no una simple interrelación de dependencia, o de causa efecto, sino una interdependencia en términos de definición: algo “es” porque otra cosa lo define.

Otro de los aprendizajes que he adquirido ha sido con respecto al método. Durante mi primer año de carrera, uno de los profesores nos dijo que el hito más importante del hombre en la era actual fue “aprender a aprender”, en relación a la formalización del método científico. A lo largo de este curso, esta idea ha ido tomando forma con las lecturas correspondientes, donde se señala, si bien, que el método puede tener versiones diferentes en sus matices, esencialmente se refieren a la misma cuestión (cómo aprender), siendo lo más importante la aplicación rigurosa del mismo. El método científico ha permitido a la humanidad llegar a donde ha llegado (aunque puede señalarse que hoy día la economía de libre mercado coarta el desarrollo del conocimiento al someter a la ciencia a los criterios de productividad y lucro, contra los que muchas veces chocan investigaciones prometedoras). Con respecto a esta cuestión, sólo señalar lo importante de ceñirse al método, teniendo en cuenta que éste debe partir de la realidad, de los hechos(pero no en términos del positivismo filosófico, puesto que dicha corriente obvia que la realidad es en parte “inventada” también por el observador).

Más allegados a la realidad, he aprendido acerca del funcionamiento del sistema capitalista. En pocas palabras, el capitalismo se basa en la propiedad privada de los factores de producción y en la búsqueda de lucro. Esta forma de organizar el trabajo se manifiesta en todos los aspectos que organizan la sociedad actual. Así, por ejemplo, tal y como señalaba antes, en el contexto actual es indisociable la investigación científica de la búsqueda de un beneficio futuro a través de los mercados. Además, teniendo en cuenta que todo depende de todo, es posible afirmar que las economías locales sólo pueden definirse en virtud de que dependen las unas de las otras conformando, así, una economía mundo que es mayor que la suma de las partes.

El último aprendizaje relevante que me gustaría señalar es con respecto al método docente. Esta relación de interdependencia de todo con todo se ha hecho patente en el desarrollo de las clases, al haberse empleado una metodología participativa. Sólo ha sido posible aprender porque hemos querido aprender. Al ir eligiendo noticias, lecturas, artículos, objetos de investigación, etc, hemos sido nosotros, los alumnos, quienes nos hemos enseñado a nosotros mismos, convirtiéndonos así, a la vez, en nuestros propios profesores. Pienso que ha sido una experiencia positiva, puesto que resulta mucho más fácil aprender aquello que nos llama la atención.

En conclusión, he aprendido varias cuestiones con respecto al método de investigación, que debe basarse en los hechos, y con respecto a cómo se deben interpretar estos hechos: en relación los unos con los otros.

Entrada Inaugural

Entrada Inaugural

Bien, por fín lo he hecho. He inaugurado mi primer blog. ¿Y ahora qué?.
Lo lógico será empezar por explicar el título, ¿no?. Pues allá vamos.

¿Por qué "Sinapsis Interruptus"?. A estas alturas, el lector se habrá percatado de la analogía con un método anticonceptivo llamado "coitus interruptus". Con este título me gustaría ilustrar esa situación por la que todos pasamos invariablemente tarde o temprano: estar pensando en una cosa y, de pronto, convertirse ésta en humo. Así pasa, se esfuma sin más. Unas veces pasa sin causa aparente y, en otras, aparece alguien con cuya mera presencia ocurre que nos quedemos en blanco. Luego pueden pasar horas o días hasta que vuelve ese pensamiento. ¡No me negaréis que no resulta frustrante ese momento de "sinapsis interruptus"!.

¿Qué voy a contar en este blog?. La respuesta es sencilla: de todo. Siempre hay cosas que contar al mundo. Unas más triviales, otras más profundas. Sin embargo, el mensaje, en muchas ocasiones, es lo de menos. Lo importante es comunicarse y disfrutar de una buena charla.

¡Al final no ha sido para tanto!. He creado mi primer blog y he terminado de escribir mi primera entrada. Sólo queda disfrutar del camino.

Breve y Triste Historia del Periodismo Moderno

Breve y Triste Historia del Periodismo Moderno

Publicado en Periodismo con etiquetas , el 25 agosto, 2010 por situacioncritica
Hace tiempo, mucho tiempo, en una nación lejana, un grupo de  héroes/villanos dio al periodismo lo que necesitaba para expandirse más allá de los círculos intelectuales.
Pensaron (y no mal pensado, en principio) que para que se vendieran más periódicos había que bajar el precio de los periódicos, de tal forma que un obrero pudiera permitirse leer la prensa diariamente. El problema venía una vez planteada la idea: “¿cómo bajamos el precio sin perjudicar a nuestro beneficios?”, se preguntaban los directores de los periódicos.
Entonces, como caída del cielo, llegó su salvadora… Vestida de verde y con una S partida en su pecho. Sí, amigos, era la Economía de Mercado, más conocida como Miss Money…
Cuando llegó a las redacciones trajo consigo muchas mejoras. La información cada vez iba creciendo en calidad, ya que disponían de una mayor cantidad de recursos humanos, técnicos y financieros, y todo gracias a ceder un trocito de página a las empresas para promocionarse. En definitiva, todos contentos: los directores de periódico (ahora empresarios) contentos, ya que veían inflar sus bolsillos; las empresas publicitadas contentas, ya que gracias a la publicidad la gente consumía más cantidad de su producto; y los trabajadores, también contentos, ya que trabajaban más cómodamente que antes y manteniendo sus salarios (sino incrementándose).
Sin embargo, nada es eterno, y no mucho más tarde llegarían los problemas. Un buen día Miss Money exigió más espacio en las páginas del periódico, todo ello bajo la amenaza de cortar el grifo sino les obedecían. “Bueno, siempre podemos ampliar el número de páginas”, se decían los redactores, porque ya se habían hecho tanto a la presencia de Miss Money que no se veían sin ella. El incremento en el número de páginas, sin embargo, dependería mucho del grado de codicia del director del periódico. Muchos periódicos parecían ya un folleto de ofertas…
Unos años más tarde Miss Money dio su segundo puñetazo y exigió a los periódicos participar en su capital, con la finalidad de asegurar su “flujo publicitario”, de tal forma que ya no sólo decidía los ingresos del medio, sino también decidía sobre la información. Ahora publicar información contraria a los objetivos, imagen e intereses de las empresas (contrarias a Miss Money) estaba prohibido, nuevamente bajo amenaza de cortar el grifo si se incumplía esta norma. “¿Pero eso es censura, no?” se preguntaron los redactores. “No, es la línea editorial, y hay que seguirla”, se autoconvencían los redactores, “además, siempre podemos publicar otras informaciones para llenar las páginas”. Eran ya tan adictos a Miss Money que ya era imposible desengancharse. Por supuesto, los ingresos por publicidad se redujeron, tanto por la “nueva dirección” como por eliminar a la competencia de sus hojas, de tal forma que la solución para obtener beneficios fue “apretarle las tuercas” a los trabajadores: más trabajo por menos dinero. La feliz-fórmula de antaño parecía que ya no funcionaba tan bien…
Machacado a golpes por Miss Money, esta no necesito de un golpe de gracia para acabar con él… Fue él mismo el que se suicidó… Decidió, ahora que Miss Money le controlaba, unirse a otros “salvadores” para intentar mantener la dignidad del periodismo, y formar grupos de medios para poder mantener el nivel de gastos. La jugada, económicamente, salió bien, los beneficios podían mantenerse… pero a costa de un periodismo plural y objetivo… Ahora toda la información la crearían dos o tres “salvadores”, homogeneizando la información y atentando al pilar maestro del periodismo: la difusión de una información transparente, no sesgada, y la creación de corrientes de pensamiento crítico con el resto de poderes.
Se puede decir que hoy el periodismo es, sin duda alguna, el puto de Miss Money, manteniéndola erecta por un poco de su dinero. Parece ser, sin embargo, que hoy hay otras vías para mantener vivo un periodismo libre, como Internet… Esperemos que tarde mucho en infectarse…

¿Cuántas cosas nos perdemos?

¿Cuántas cosas nos perdemos?

Hace algunos días llegó a mi correo un powerpoint que predecía que iba a ser como la mayoría de ellos, del montón; y es más, lo abrí por pura casualidad.

Dicho archivo contenía para mi sorpresa, un experimento social realizado por el Washington Post que perseguía el objetivo de descubrir si las personas (en este caso los ciudadanos de Washington) somos capaces de percibir, distinguir y discriminar lo bueno a pesar de encontrarse en un momento y lugar no habituales. Los resultados fueron increíbles. 

Y yo me pregunto: ¿Cuántas cosas alcanzables nos perdemos a lo largo de nuestra vida?

http://show.zoho.com/document.do?p_id=1003052000000005003&TP=false&DOC=Joshua-Bell-pps&a_t=VIEW_DOCUMENT


LIBROS PARA COMPARTIR: BREVIARIO DE CAMPAÑA ELECTORAL.

LIBROS PARA COMPARTIR

BREVIARIO DE CAMPAÑA ELECTORAL.
Quinto Tulio Cicerón.
Traducción de Alejandra de Riquer.


En el año 64 a.C., Marco Tulio Cicerón inició la campaña electoral para el consulado romano. Su hermano pequeño, Quinto, se entretuvo en describirle de qué argucias debía servirse para poderse ganar el fervor de los votantes. Lo cierto es que, en julio del 64, obtuvo por unanimidad de las centurias y el cargo al que optaba, quién sabe si gracias a haber puesto en práctica los sabios consejos de su hermano. No deja de ser curioso que, veinte siglos más tarde, las recomendaciones del pequeño de los Cicerón sigan siendo sorprendentemente válidas. Giulio Andreotti observó con justeza que su autor, al escribir la carta que hoy presentamos, “no pudo imaginarse que su breve tratado pudiese ser leído a más de dos mil años de distancia y resultar extraordinariamente interesante, no sólo como documento histórico y literario, sino también por una especie de imprevisible actualidad en los hechos que describe”.

RESUMEN AL BREVIARIO DE CAMPAÑA ELECTORAL

[…] no es mi intención que aprendas nada nuevo, aunque si quiero presentarte, con orden, método y unidad: considera qué ciudad es ésta, a qué aspiras, quién eres.

Tendrás siempre tan bien preparado para hablar como si en cada una de las causas se fuera a someter a juicio todo su talento. Los recursos de tu oratoria, procura que estén preparados y a punto, y acuérdate a menudo de los que Demetrio escribió acerca del ejercitamiento constante de Demóstenes[1]

Conviene que aquellas personas a cuya categoría y posición social deseas acceder te consideren digno de tal posición y de tal categoría. [...] Debes hacerles saber y persuadirles de que nosotros siempre hemos compartido las opiniones políticas de la aristocracia y de que pocas veces hemos cuscado el favor popular, y que si parece que hemos empleado un tipo de lenguaje populista, lo hemos hecho con la intención de ataer a Gneo Pompeyo, para tener, en un hombre tan poderoso como él, un amigo o, al menos, no un adversario durante nuestra candidatura.

Supone asimismo una gran ayuda para tu condición el que, acerca de tus oponentes nobles, nadie se atreva a afirmar que su nobleza les va a ayudar a ellos en mayor medida que a ti tus calidades. Para ello, date cuenta de que hombres procedentes de las familiar más importantes, al carecer de fuerza propia, no se pueden comparar contigo.

Una candidatura a un cargo público debe centrarse en el logro de dos objetivos: obtener la adhesión de los amigos y el favor popular. Conviene que la adhesión de los amigos nazca de los favores, de los deberes de la amistad, de la antigüedad de las relaciones y de un temperamento amable y cordial. Pero la palabra “amigo”, cuando eres un candidato, tiene un significado mucho más amplio que en tu vida corriente; de hecho, todo el que te demuestre alguna simpatía, que te trate con deferencia y que vaya a menudo a tu casa ha de ser incluido en el círculo de tus amistades. Ahora bien, lo que te puede beneficiar más es que te condieren agradable y que te quieran los que son tus amigos por motivos más sinceros.

Por otra parte, dado que hay tres cosas en concreto que conducen a los hombres a mostrar una buena disposición y a dar su apoyo en unas elecciones, a saber, los beneficios, las expectativas y la simpatía sincera, es preciso estudiar atentamente de qué manera puede uno servirse de estos recursos.

En los más pequeños beneficios los hombres encuentran motivo suficiente para apoyar a un candidato. Con mayor razón, aquellos a los que has salvado, que, como sabes, comprenderán que, si no hacen los suficiente por ti en una circunstancia como ésta, nunca más serán bien vistos por nadie. Con todo, sigue siendo necesario que les formules tus ruegos e incluso que les hagas creer que, por nuestra parte, podemos estar en deuda con cuantos hasta ahora lo estuvieron con nosotros.

En cambio, por lo que se refiere a aquellos que albergan ciertas expectativas haz que les parezca que siempre estás preparado y dispuesto a ayudarles. Darles a entender que valoras cuidadosamente los servicios que te han prestado: que quede bien claro que eres capaz de darte cuenta y de distinguir lo que proviene de cada uno.

El tercer tipo es el de los partidarios incondicionales, cuyo apoyo será conveniente consolidar con muestras de agradecimiento, adaptando tus discursos a las razones por las que cada uno parece ser partidario tuyo, demostrando unos sentimientos parecidos a los de ellos y haciéndoles concebir la esperanza de una amistad íntima y duradera contigo.

En el periodo electoral, tambien uno se gana un buen número de amigos muy útiles. La situación del candidato tiene esta ventaja: puedes hacer con dignidad lo que durante el resto de tu vida no erías capaz de hacer, a saber, aceptar la amistad de quien te plazca, de aquellos con los que, si hubieras intentado relacionarte en otros tiempo, habría parecido que obrabas de manera improcedente.

Otro aspecto de la candidatura es la que atañe a la manera de ser del pueblo. Éste desea que el candidato lo conozca por su nombre, lo halague, mantenga un trato asiduo con él, sea generoso, suscite la opinión popular y ofrezca una buena imagen en su actividad pública.

SALGADO DÍAZ, Martín


[1] Marco Tulio Ciceron, en su tratado sobre la adivinación, hace referencia a un pasaje de una obra perdida del filósofo ateniense Demetrio de Falero, en el que se señalaba que Demóstenes tenía gran dificicultad en pronunciar la letra “r” y que se ejercitó hasta que pudo hacerlo perfectamente.

Libros para compartir: Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada de Pablo Neruda

Libros para compartir: Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada de Pablo Neruda

De los veinte libros que nos dio a elegir el profesor de SEM escogí este clásico y ahora sé que no me equivoqué, es un libro lleno de sentimientos de amor, desesperación, de símiles con la naturaleza...en definitiva, es un libro que se lee sin darse cuenta, es fantástico.
Para contextualizar este libro decir que Pablo Neruda (Premio Nobel de Literatura en 1971) era un poeta que nació en el sur de Santiago de Chile en 1904. Su nombre era Neftalí Ricardo Reyes Basoalto pero años después lo cambió por Pablo Neruda. Se quedó huérfano de madre nada más nacer y su padre se casó de nuevo con una mujer en Temuco (a unos 600 km. al sur de Santiago de Chile). Allí pasaría su infancia y casi su adolescencia hasta que se trasladó a Santiago para seguir con sus estudios de francés. En 1924 es el año de la publicación de este libro poético, que Pablo Neruda escribe a lo largo de 1923 en su mayor parte.
En este contexto, es donde Neruda escribe los magníficos poemas, en su adolescencia, rodeado de naturaleza a la que tanto recurrre haciendo símiles, comparaciones. Son poemas que reflejan a un poeta desgarrado, triste, melancólico, incluso desesperado, pero a veces también refleja la calma o la resignación. Son poemas llenos de amor o desamor, de angustia y añoranza a lo que tuvo y perdió.
Quisiera destacar entre los 20 poemas el número 5, el 10, el 14, el 15 y el 20, al ser poemas que me han transmitido más que ningún otro, al leerlos he podido sentir lo que te transmite el autor, esa tristeza, ese amor tan pasional, esa pérdida irremediable, esa melancolía al amor que no pudo retener.
Así, el número 5 dice: "Para que tú me oigas/mis palabras/se adelgazan a veces/como las huellas de las gaviotas en las playas/ (...) Y las miro lejanas mis palabras/Más que mías son tuyas/Van trepando en mi viejo dolor como las yedras (...) Ellas están huyendo de mi guarida oscura/Todo lo llenas tú, todo lo llenas/Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,/y están acostumbradas más que tú a mi tristeza".
En estos versos se refleja la tristeza del autor que prácticamente está presente en todos los poemas cuando dice "están huyendo de mi guarida oscura" o "están acostumbradas más que tú a mi tristeza". También se refleja ese amor tan grande cuando dice que "mis palabras son tuyas".
En el poema número 10 dice: "Entonces, dónde estabas?/Entre qué gentes?/Diciendo qué palabras?/Por qué se me vendrá todo el amor de golpe/cuando me siento triste, y te siento lejana". Retrata perfectamente los momentos de soledad, cuando te embarga el amor que no tienes en ese instante y por ello más lo echas de menos.
Ese hombre triste, melancólico u oscuro que refleja en sus versos se puede apreciar también en este verso del poema número 14: "Cuánto te habrá dolido acostumbrarte a mí,/a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan".
Como decía la naturaleza, su alrededor, también está presente en todos sus versos, nombrando incesantemente el viento, el crepúsculo, el mar, el puerto, los árboles, las hojas que caen en el otoño, las uvas que las compara con sus manos suaves.....
Si bien, el poema que más me ha llenado según lo iba leyendo, el que para mi transmite más ese amor tan grande, tan bonito, tan triste a la vez, son palabras que te llenan y a la vez te deja sin palabras para explicar lo que te hace sentir. Me refiero al número 20, que además transcribo literal en mi blog para compartirlo con aquel que desee leerlo:
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Simplemente maravilloso!

Desigualdad líquida

Desigualdad líquida

Judío y polaco. Este binomio aplicado a una persona que nació en 1925 no puede sino conllevar tragedia. No obstante, Zygmunt Bauman, pese a haberse visto obligado a exiliarse en dos ocasiones –primero por la persecución nazi y más tarde por las purgas soviéticas-,  supone una excepción a la regla. Este sociólogo nacido en Poznan es una de las figuras más reconocidas de su disciplina en la actualidad. No por los premios que acumula  -el último ha sido el Príncipe de Asturias-, sino por la riqueza de los conceptos que ha acuñado.

Si por alguna idea es conocido Bauman, es por la de modernidad líquida. Ése es el punto central de su teoría y, como no podía ser menos, alrededor de él giró la conferencia que dio en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM el pasado viernes. Bauman explica el concepto de modernidad líquida mediante la contraposición de la etapa anterior: la modernidad sólida. 

Vivíamos en un mundo sólido porque todo era mucho más rígido. Económicamente hablando, las empresas dependían de sus trabajadores para prosperar, al igual que éstos dependían de aquéllas para sobrevivir. Esto obligaba a ambas partes a entenderse, capital y mano de obra representaban las dos caras de una misma moneda, inseparables. Sin embargo, la liberalización de los mercados y el proceso de mundialización desequilibraron la balanza. Se elevó una de las dos partes, relegando a la otra a una posición de sumisión. Esto es así porque la desaparición de las fronteras mercantiles permitió a los dirigentes de las empresas cambiar la localización de sus centros de producción, que aprovecharon para llevarse sus fábricas a países con legislación laboral menos exigente. Así consiguieron ahorrar enormes cantidades de dinero en costes de producción, al recortar en gran medida los gastos salariales. De esta forma, la cruz de la moneda –la mano de obra de los países desarrollados en los que antes se situaba la producción- perdió gran parte de su capacidad de presión. Sus armas para alcanzar sus intereses se volvieron en su contra, pues el hecho de hacer una huelga traía consigo el riesgo de que los propietarios decidieran trasladar los centros de trabajo a otras latitudes menos combativas.

Henry Ford, creador del modelo de producción basado en la cadena de montaje, vivió en la etapa de la modernidad sólida. Una de las razones del éxito de este fabricante de automóviles fue el que doblara los salarios a sus trabajadores. Ford se dio cuenta de que le merecía la pena reducir en parte los beneficios de su empresa a cambio de obtener la seguridad de que sus subordinados no se fueran con la competencia. Este ejemplo demuestra esa relación de dependencia mutua que existía anteriormente: Ford necesitaba a sus trabajadores para producir sus coches, y los trabajadores necesitaban a Ford para alimentar a sus familias. Hoy en día esa relación se ha roto. Ahora una de las partes tiene el poder de manejar la incertidumbre. El trabajador de un país desarrollado ha perdido gran parte de sus herramientas para reivindicar mejoras en su nivel de vida. El empresario maneja hoy más que nunca la incertidumbre, pues tiene la posibilidad de trasladar su compañía a un lugar que le garantice mayores beneficios.
Esa falta de efectividad al reclamar los derechos sociales facilita el estrangulamiento del Estado del Bienestar al que asistimos en la actualidad. Mientras el capital fluctúa libremente, las personas somos consideradas como meros productores. Autómatas al servicio de la empresa para crear valor y beneficio. Esa mentalidad deshumanizada se entiende en el marco de la crisis de valores contemporánea. Aunque la desigualdad siempre ha existido, nunca como hoy se ha dado la falta de preocupación por el semejante. El individualismo exacerbado corroe las relaciones sociales, reduciéndolas a simples transacciones donde ambas partes obtienen algo a cambio. La lógica del capital se ha convertido en el nuevo credo y el hereje que disiente es condenado al reino de los locos.

“¿Cuántas personas tienen que vivir en la miseria para que una sola sea rica?”. Bauman citaba así a José Saramago para denunciar la grave situación de inequidad que existe en el mundo. Con la modernidad sólida las diferencias entre personas ricas y pobres dentro de los países desarrollados se reducían, mientras que la distancia entre Estados avanzados y en vías de desarrollo aumentaba. Ahora, con la era líquida, las dinámicas se invierten. Las economías nacionales se igualan, los países emergentes aumentan su producción de riqueza gracias a las inversiones de los capitales occidentales, pero se acrecientan las desigualdades interiores, los ricos de los países del Norte cada vez acaparan más frente a sus compatriotas pobres. Para demostrarlo Bauman pone un dato sobre la mesa. Anteriormente el 1% más acaudalado de la población de EEUU poseía el 8% de la riqueza nacional. Ese mismo 1% de población aglutina hoy el 23% de la riqueza. Esto quiere decir que las diferencias económicas dentro de la primera potencia mundial se han triplicado. No parece muy razonable que una sociedad tan avanzada como la actual, en la que se utiliza la más puntera tecnología, y que ha sido capaz de instrumentalizar el entorno subordinándolo a la satisfacción de las necesidades humanas, sigan aumentando las desigualdades entre las personas. Nunca en la historia la humanidad había sido tan productiva –el PIB mundial de 2009 fue de $58,228 billones y, sin embargo,2.800 millones de personas viven con menos de dos dólares al día.

Y es que los gigantes avances tecnológicos –una de las principales causas del gran incremento de la riqueza mundial- que hemos vivido a lo largo del último siglo -y sobre todo en los últimos 30 años-, en vez de contribuir al bienestar humano, parecen destinados a aumentar el control sobre los individuos. Los teléfonos móviles, por ejemplo. Es cierto que facilitan enormemente nuestra vida al permitirnos localizar a una persona en cualquier momento, pero eso mismo provoca también que estemos localizables todo el día para nuestro jefe. Como dice Bauman: “llevamos 24 horas el despacho a cuestas”. Similares argumentos se podrían alegar sobre otras tecnologías como los ordenadores e Internet. Éste último, instrumento de incalculable potencial debido a su carácter democratizador –como ha demostrado Wikileaks-, probablemente no tardará en caer preso de las aspiraciones del poder, nada interesado en la existencia de resquicios que puedan hacer tambalear su posición dominante.

No obstante, pese a todos estos factores, Zygmunt Bauman no pierde la esperanza. Su optimismo reside en que la humanidad, que por sí sola no parece darse de cuenta que elsálvese quien pueda no es el camino correcto, pronto se verá obligada a cambiar. “Para continuar con nuestro ritmo de vida actual necesitamos cinco planetas en vez de uno”. Estas palabras del sociólogo polaco hacen referencia al agotamiento de La Tierra. Nuestro planeta se resiente, tras más de dos siglos de revolución industrial no parecen quedar ya muchos recursos por exprimir, por lo que nos veremos forzados a limitar el crecimiento productivo. Tendremos que frenar la constante creación de nuevos bienes, lo cual no tiene por qué ser una mala noticia. Así tendremos más tiempo para disfrutar de los que ya tenemos. Y puede que la modernidad vuelva a solidificarse.

La Soga

La Soga



Se que la actividad que teníamos era musica y realidad, pero bueno en esta ocasión hoy me estoy dando el lujo de poner algunos fragmentos o trailer como en esta ocasión de muy buenas películas desde mi opinión, claro esta.
En esta ocasión esta película al igual que la nada cotidiana de Juan Carlos Cremata, soy muy desconocidas para el público español. En realidad no son desconocidas porque no haya oportunidad de verlas sino porque no se tiene interes por hacerlo, el cine latinoamericano queda regalado en multitud de ocasiones a un papel secundario en las apetencias del público europeo.

Esto es lamentable pues nos vindra la maravillosa oportunidad de conocer otra forma de hacer cine, otro modo de vivir y comprender la vida.
No todo lo que sabemos o conocemos es lo único, hay muchas mas realidades que la que nosotros vivimos.

Esta película dominicana es una reafirmación de que debemos sentir completamente afortunados de tener la vida que tenemos, quizas no trabajemos el día de mañana cuando terminemos la carrera en lo que deseabamos....pero que es peor eso o no tener la oportunidad de decidir que hacer con tu vida, tener que vivir en circunstancias economicas dificiles, soportar injusticias, incluso tener la capacidad e inteligencia de poder estudiar y no tener la posibilidad de hacerlo.....


Somos muy ricos en muchos aspectos de la vida, tenemos la oportunidad de aprender muchas cosas y progresar a nivel intelectual. No la desperdiciemos.
No por ser superiores en conocimientos o disponer de un titulo de licenciado somos superiores a quienes no lo tienen, por la sencilla razón que hay otra carrera que no se escribe en los libros, ni se aprende por un ordenador...esa otra escuela es la calle.
Normalemnte la gente de la universidad somos inteligentes y los que aprenden en la calle son listos....muchas veces las personas se creen mejores por haber estudiado en tal universidad o haber ido a no se cuantos lugares cuando lo que realmente vale no son todos esos conocimientos que tienes en tu mente, sino el modo en que los empleas en las distintas circunstancias de tu vida y en esa situación son los listos de la calle los que nos dan mil vueltas a un inteligente.